Darse de cabezadas contra la pared para aprender a separar la verdad de otras cosas
Hoy veo un trabajo y mañana otro
Esto se llama teatro
Lo sabes: tu vida es puro teatro
Y la vida se me va en días fantásticos
Anécdotas deliciosas, increíbles
cuando mi boca las evoca
en otros paisajes del mundo
En tardes tediosas
En preguntas infantiles, en respuestas siempre aplazadas
En lunas llenas y mitades de quesos
Con ojos cortados por la mitad
Con navajas que destellan la luz de una pantalla plana
Entonces qué?
Grita mi alma desconsolada
Cierro ese libro, guardo los lápices
Para ver mi rostro en el espejo
Y cantar la canción del lunes por la madrugada
Ahora me queda correr y escucharte
mientras mis pies son dos melancólicas setas
dispuestas a recorrer cualquier distancia
Es hora de cerrar mis ojos
Para dejar llevarme por la mano que me roza
Y no mostrar soledad en ningún gesto obsceno
Enamorarme de mi recuerdo
El día que aquella nube se posó
Sobre una ciudad completita
Para forzarnos a olvidar todo el resto
No hablo de política ni de pornografía
No quiero incomodar a los incomodados
Entonces me quito la camisa,
La falda, los interiores con blonda
Y me siento en el sofá de tu casa
Con aire de quien dice
A falta de mejores palabras será mejor el silencio
Pero es mentira
Porque cuando cierro tu puerta
detrás de mi, claro,
Y dejo que el viento me toque
Mi voz se sale de mi garganta
Mis manos se escapan de los bolsillos
Y mis pies y mi cuello y mi estómago, antes fríos
Se vuelven una cosa distinta
Por eso digo
Que la luna es de queso
Cuando salgo a caminar
Con esta rabia digerida,
Que siempre vuelvo a vomitar
Ese es el rastro que ando dejando
Por las calles de esta maldita ciudad
Sunday, August 21, 2011
Saturday, August 6, 2011
Goce Carnal
Lima guarda muchos tesoros. Es sólo abrirse a sus espacios, sus sonidos, sus olores, sus murmullos, sus gritos, sus músicas, sus públicos y sus grupos para descubrirse en lugares que con discursos que, si bien no son nuevos, son diferentes - diferentes de qué? (esa pregunta la dejo para que cada uno la responda)
Y entre esas muchas pluraridades, esas de las que los medios callan, vale la pena mencionar las múltiples sexualidades que conviven en esta ciudad, que si bien conserva terribles visos de colonialidad, interna y externa, tiene la suerte de albergar a grupos que vienen luchando y defendiendo sus derechos sexuales. Difícil tarea en un país donde la desigualdad es la regla en el aire que respiramos. Más difícil si observamos que no todos tenemos iguales derechos frente a las autoridades, ya que nuestros derechos se basan justamente en una jerarquía socio-económica que legitima el que algunos sean ciudadanos completos, otros semi-ciudadanos y otros no-ciudadanos. Es un arroz con mango que todos los que vivimos en él entendemos cuando, por ejemplo, el policía pára a alguien que se pasa la luz roja y escuchamos el archi-conocido "tú sabes quién soy yo?" Se supone que la pregunta viene con respuesta incluída: soy poderoso, soy hija/o de XX, o sea que te vas a cagar por meterte conmigo. Es la consabida pregunta que le recuerda a la autoridad en este país que todos somos subalternos de alguien, aún los que están para vigilar y castigar.
Aquí quiero compartir la experiencia de entrar y transitar por un espacio donde esa relación de poder del tú sabes quién soy es puesta en cuestión.
Goce Carnal es una instalación-performance y es el resultado visible de una exploración que la Plataforma Artística Lo que Me Place realizó a partir del tema de la pornografía. Tengo entendido que el deseo de explorar este asunto partió de la experiencia de Milagros Esquivel y Ricardo Ayala vivieron al visitar al cine Le Paris y ver alguna de las muchísimas películas porno que pasan en este cine de la Av. la Colmena, en el centro de Lima. Y a partir de la experiencia de compartir un espacio (masculino) donde el deseo sexual se materializa al amparo de la oscuridad y el anonimato de la sala de cine es que se generan cuestiones sobre cómo es que la sexualidad (o mejor, las diversas sexualidades) son vividas. Yo agregaría aquí una pieza importante para entender este proyecto: quiénes y desde qué lugar experimentan tal sexualidad.
En la instalación-performance que el colectivo viene presentando considero fundamental observar a los sujetos/performers que problematizan diversas dimensiones de la sexualidad. De hecho, quiero regresar al Espacio de la Casa Ida (el lugar donde el trabajo viene presentándose) para encontrarme de nuevo con el trabajo mientras evoco la pregunta de marras: tú sabes quién soy?
Goce Carnal es un espacio/experiencia que produce variados encuentros: el encuentro entre artistas escénicos de diversa formación, el encuentro entre éstos (que residen en países como Perú, México y Francia) y activistas que vienen trabajando en Lima hace ya un tiempo en la defensa de los derechos de las llamadas minorías sexuales. Trabajo cuya estructura parece más el de la curadoría que el estrictamente dramatúrgico (aún cuando hablemos de dramaturgia en el sentido de acciones, este trabajo se acerca más al de organización curatorial) Este diálogo me parece de lo más interesante y productivo en los llamados trabajos interdisciplinarios, ya que aborda y complica los dos frentes de la representación que a mí me interesa: la artística y la política, puesto que si bien representar la voz y el cuerpo del otro hace parte del trabajo artístico (o académico), tal representación no puede sustituir la propia voz de las personas o grupos representados. En Goce Carnal el público recibe una ficha a la entrada del espacio y una recomendación: guarde su ficha, porque con ella podrá adquirir alguno de los servicios ofertados....tal vez el trazo donde se note más la pornografía del trabajo sea ese: el intercambio de algunos servicios por las consabidas fichas, como recordándonos que en nuestra sociedad el places sexual y hasta el derecho a tener un contacto más humano y cercano con alguien es parte de nuestra vivencia como consumidores. Una vez dentro del espacio, el espectador se mueve en el espacio de la forma que mejor le plazca, somos nosotros los que escogemos a dónde ir y qué mirar -claro que ciertas elecciones son guiadas por un mayor o menos nivel de ruido o de amontonamiento que ciertas situaciones producen. Somos vouyeres la mayor parte del tiempo. Pero ocurre que muchas veces y por lo inesperado de las escenas (su lugar, su momento, sus performers), uno nunca sabe si se está en un lugar seguro (el lugar desde el cual se mira sin ser vista, como en los cines pornos) o si nuestros cuerpos serán vistos (como en el baño o como al compartir cierta proximidad física con alguien). Me pasó varias veces sentir que estaba en un lugar donde yo misma era objeto de la mirada de otros espectadores. Y así mi rol se iba trasnformando de voyeur a ser mirada, de mirar a ser un cuerpo observado por espectadores que iban descubriendo, ellos mismos, que también podrían ser sujetos de mi mirada. Ser mirada te transforma en un ser vulnerable y esa sensación de vulnerabilidad es la que puede (puede, repito) hacernos cuestionar el consumo irreflexivo del que hacemos parte, tanto en este trabajo, como en nuestras propias vidas.
Algunas eran personajes, como la muñequita linda o la dominatrix. Y mi relación con ellas fue algo distante. Con la dominatrix quise conversar, pero me sentí inmediatamente objeto de la mirada de los que me rodeaban. Y como la dominatrix no tenía muchas ganas de charlar, me paré del sofá y continué mi recorrido por los salones. también están la mami, un personaje que orienta sobretodo al comienzo a los que vamos entrando al espacio. Otras eran personas moviéndose entre el límite de su identidad individual y el de la máscara social, como en el caso de las activistas Marita (la feminista-lesbiana-vulvacionaria que no le tiene miedo a ser didáctica en su animada charla sobre la vulva y sus placeres, usando para eso una vulva del tamaño de los sueños de muchos y muchas) y Carla - esta última una trabajadora sexual que con orgullo asume su identidad como puta y que trabaja por los derechos de sus compañeras.
Y aquí volveré a la pregunta aquella que siempre he escuchado en la Lima de mis amores: Tú sabes quién soy? En Goce Carnal los participantes (o público, como prefieran llamarlo) podemos usar nuestras fichas para conversar con Carla y preguntarle lo que querramos. No deja de ser extraño, no? Nunca me imaginé hacer parte del juego simbólico de pagarle a una prostituta para conversar. Pero entro al juego y casi al terminar el periplo por la casa compro una ficha por 3 soles (la anterior me la gasté en el masaje que Marita me aplicó con un dildo de madera, en la espalda por cierto) y nos vamos a una salita oscura y solitaria para conversar. Carla me cuenta cómo comenzó a ejercer la prostitución, madre joven y viuda, tenía que comprarle medicinas a uno de sus 5 hijos y de pronto se vio en una farmacia con el dueño ésta ofreciéndole los medicamentos que necesitaba y pidiéndole que se quitara la ropa para pagarle ahí mismo. No sé cuan tortuoso o no fue el camino de Carla y no imagino la cantidad de malos momentos y maltratos ha tenido que afrontar. Sólo entiendo que delante mío tengo a una mujer de 45 años que se sabe atractiva y que escucha mis preguntas con atención, las cuales responde con absoluta consciencia de sus palabras. Talvez yo esté nerviosa y ella no. Tengo orgullo de ser una puta, dice, si un policía se me acerca ahora y me quiere detener y me dice que soy puta, a él le digo, sí, soy puta y le doy placer a la gente. Cuál es tu problema con eso? Carla es hoy activista y trabaja junto a otras trabajadores sexuales para que éstas comprendan sus derechos dentro de una sociedad que las calla y se las tira, incluyendo a muchos policías corruptos. Hemos perdido a tres compañeras que ahora se van al penal porque la policía las detuvo, las quisieron coimear y ellas no se dejaron. Y ese orgullo de llamarte Puta, Carla? Pero claro, yo le doy a muchos hombres el placer que no tienen estando con sus esposas, la gente tiene miedo de vivir su sexualidad.Tengo amantes con los que llevo años, somos amigos, conversamos. Esas son las cosas que a algunos hombres les excita y no consiguen tener con sus parejas. Mi conversación con Carla dura como media hora, hemos sobrepasado el tiempo que la ficha me asignaba. Todavía le hago una última pregunta: qué te preguntan las otras personas? La gente me hace preguntas más personales que las que tú me haces (difícil dejar la etnografía de lado en este momento, es casi adictiva). Algunos hombres me han preguntado porqué sus parejas no se dejan chupar las tetas, porque no pueden sentirse en la libertad de decir ciertas palabras o hacer ciertos juegos con sus parejas. Y las mujeres, pregunto. Algunas me preguntan cómo pueden hacer para sentir eso que sintieron la primera vez que estuvieron con sus parejas, parece que el único encuentro verdaderamente placentero que tuvieron fue el primero, claro, en el primero todo es nuevo, no? Guau. Cuánta intimidad con una mujer a la que solemos llamar despectivamente de Puta. El Goce Carnal me trajo el goce, el placer o el reconocimiento de un encuentro en el que la pregunta aquella * tú sabes quién soy * permitió, de manera parcial, sí, que me acercara a una puta que yo llamo trabajadora sexual para aprender el valor de la palabra puta en boca de mujeres como Carla. No he agotado aquí las posibilidades de los encuentros propiciados por este Goce Carnal. Hay muchos más, son varias salas y diversos sus sujetos, sean performers o espectadores. Felizmente.
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